Fue un misterioso personaje francés de los siglos XVII-XVIII, que
fue encarcelado por razones desconocidas en la prisión de la Bastilla.
Mientras estuvo en prisión su rostro fue cubierto con una máscara
probablemente hecha de terciopelo, aunque la leyenda dice que era de hierro. La
primera referencia a su existencia la hizo el filósofo de la Ilustración Voltaire
(a través de su obra El siglo de Luis XIV), quien, estando en la Bastilla en
calidad de reo, recibió narraciones de presos más antiguos que hablaban de la
existencia del misterioso personaje. Según la leyenda, el personaje murió en
1703 y fue enterrado en el cementerio de San Pablo, en París, con el seudónimo
de Marchiali, pero su verdadero nombre y las razones por las cuales había sido
encerrado eran considerados secreto de Estado.
Otros lo consideran origen de una unión entre Ana y el Cardenal
Mazarino, o como hijo fuera del matrimonio de Carlos I, de Inglaterra. Con el
tiempo, tales argumentos contribuyeron a abonar el mito de su existencia.
Una multitud de personajes fueron, en un cierto momento considerados
el hombre de la máscara de hierro, pero
diversas investigaciones acabaron por descartarlos debido a pruebas que
permitían determinar su verdadera existencia. Algunos de ellos son: Un hermano gemelo
o un hermano extramatrimonial de Luis XIV, otros afirman que se trataba del
dramaturgo francés Moliére o Nicolás Fouquet, ministro de finanzas de Luis XIV,
algunos afirman que era Mathiolli, un estafador, o Dubreuil, un espía de
confianza y que por un fiasco terminó condenado.
En 1890 llegaron a manos de Louis Gendron, un historiador militar
francés, algunas cartas codificadas que pasó a Etienne Bazeries, del departamento
de criptografía del ejército francés. Después
de tres años, Bazeries pudo leer algunos de los mensajes en el Gran Código de
Luis XIV. Uno de ellos se refería a un prisionero a quien identificaba como el
general Vivien de Bulonde. Una de las cartas escritas por François de Louvois
hacía referencia específica al crimen de Bulonde:
En el sitio de Cuneo, de Bulonde estaba preocupado por la llegada de
tropas enemigas desde Austria y ordenó una apresurada retirada, dejando tras de
sí sus municiones y hombres heridos. Luis XIV estaba furioso, y en otra de las
cartas ordenó específicamente que a de Bulonde «se lo conduzca a la fortaleza de
Pignerole, donde debe ser encerrado en una celda y custiodiado en la noche, y
se le permitirá caminar por las almenas durante el día con una máscara puesta».
Las fechas de las cartas se ajustan a las fechas de los registros originales
sobre el hombre de la máscara de hierro.

